Hay tabla para todos y todas.

Represión-a-docentes-III

Gramsci nos dice que cuando el Estado debe sustentar su gobernabilidad en la represión es débil, no fuerte, dado que muestra de manera descarnada que opera en pos de los intereses de la clase dominante, de los sectores minoritarios y más beneficiados de la población, y esta actitud grotesca tiene la mecha corta, sino pensemos en las últimas medidas tomadas durante el gobierno de Fernando de la Rua, como el Estado de Sitio.
Para garantizar la dominación, el Estado debe lograr la hegemonía, el consenso, es decir, que la misma gente actúe en pos de la reproducción de un sistema que la oprime, la misma gente debe apoyar las medidas que este asume aunque vayan en contra de sus propios intereses, cómo se hace eso? Una de las formas en la gestión vigente es a través de la disputa ideológica en los medios de comunicación, intentan convencernos de que el gobierno no tiene otra salida por la debacle que dejo el kirchnerismo en el Estado, que pese a sus buenas intenciones es imposible no realizar el ajuste porque debemos tapar todos los baches que dejo el irresponsable gobierno anterior, además nos dicen que debemos buscar la eficiencia en Argentina, que debemos reestructurar la sociedad para mostrar nuestra “seriedad” y que así nuestras tierras se conviertan en atractivas para la inversión y el desarrollo económico.
Es cierto que esta postura no puede sostenerse a lo largo del tiempo, porque la gente puede comprender la corrupción del gobierno anterior pero no por eso tolerar un progresivo y constante deterioro de sus condiciones de vida en el largo plazo. Esto es claro porque en el mes de marzo el incremento de las movilizaciones en el país fue enorme, y las perspectivas indicarían que la conflictividad social sería cada vez mayor.
El gobierno debe ahora buscar nuevos caminos para garantizar la gobernabilidad, y mostrando no estar interesado en realizar concesiones a ningún sector que traspase a la oligarquía argentina, no queda otra alternativa que la represión. Como ya dijimos, la represión manifiesta debilidad, un gobierno no puede gobernar con los palos, ni siquiera los dictadores gobiernan sólo con los palos. Ahora bien, como el gobierno decide no modificar su política elitista y la única opción que le queda para garantizar la estabilidad es la represión, lleva al plano ideológico a la protesta social, busca construir consenso, hegemonía, en torno a la represión.
Criminalizar a la protesta es el camino elegido, se construye socialmente la idea de que el conflicto es organizado por políticos, sindicalistas, militantes, que son corruptos y actúan en beneficio propio. Que tienen la capacidad de movilizar masas que están atontadas (parece, porque nosotros no tomamos cartas en la decisión de movilizar, “sólo seguimos a Baradel”). Si se logra instalar la idea de que quienes protestan son políticos criminales, se logra el consenso social para reprimir.
En esta operación mediática, el gobierno está tratando de convencer a la población de que somos delincuentes, para que la población apoye la represión y se nos niegue la posibilidad de reclamar por lo justo. Al gobierno no le importa que usemos capucha, palos, que prendamos fuego gomas o que cortemos calles, al gobierno lo que le molesta es que nos quejemos, el gobierno no quiere resistencias sociales, y está dispuesto a reprimirnos para que nos callemos y está convenciendo a la gente de que es legítimo que nos caguen a palos.
Estamos entrando en un juego peligrosísimo, la gente está dejándose llevar por un juego peligrosísimo, si avalamos la represión y la justificamos, estamos cediendo todos nuestros derechos ciudadanos y clausurando la democracia, de esto a los hechos nefastos de la historia Argentina hay un paso. El gobierno lleva adelante una disputa ideológica y actúa hasta donde el sentido común de la población se lo permite, si la población le permite reprimir, asesinar, el gobierno lo va a hacer, es claro que eso no lo inquieta.
No podemos ceder posiciones ante esta coyuntura, porque está demostrado que este gobierno avanza por sobre todos nuestros derechos ganados, y lo que demuestra ahora, que es más espeluznante aún, es que incluso intentará avanzar sobre nuestros derechos civiles y políticos. No nos podemos quedar sentados ante lo que pasa porque van por todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *