Los angustiados del 9 de Julio, de hoy y de 1816.

Macri-cagando

Sobre las palabras de nuestro excelentísimo señor presidente por el 9 de Julio: Carlos María de Alvear, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, le escribía en febrero de 1815 al embajador inglés en Río de Janeiro:
“Don Miguel García, mi consejero de Estado, instruirá a V. E. de mis últimos designios con respecto a la pacificación y futura suerte de estas provincias. Cinco años de repetidas experiencias han hecho ver a todos los hombres de juicio y de opinión, que este país no está en edad ni en estado de gobernarse por sí mismo, y que necesita una mano exterior que lo dirija y contenga en la esfera del orden antes que se precipite en los horrores de la anarquía… En estas circunstancias solamente la generosa Nación Británica puede poner remedio eficaz a tantos males ”.
En otra misiva, dirigida al Ministro Inglés Lord Castlereagh, le indicaba: “Estas provincias desean pertenecer a la Gran Bretaña, recibir sus leyes, obedecer a su gobierno y vivir bajo su poderoso influjo. Ellas se abandonan sin condición alguna a la generosidad y buena fe del pueblo inglés (…) es necesario que se aprovechen estos momentos, que vengan tropas que se impongan a los genios díscolos, y un jefe autorizado que empiece a dar al país las formas que serán beneplácito del Rey”.
Cuando Macri habla de la angustia con la que los criollos del río de la plata decidieron separarse de España, no está inventando nada, puesto que él, representa en efecto a estos sectores que con angustia y desbordados por la situación no tuvieron más opción en determinado momento que la de optar por esta autonomía. De personajes como este Carlos María de Alvear estaba lleno, este y otros tantos, que sólo les interesaba modificar determinadas relaciones con España en función de sus mezquinos intereses personales. Tipos como Santander, que junto a otros destruyeron a la Gran Colombia que Bolivar había ideado. Estos son los tipos que forjaron una nueva situación colonial que nos sometió económicamente, y culturalmente a las viejas potencias europeas, que redefinió su dominio político pero que nunca buscó terminarlo. Son los que construyeron naciones dependientes, haciendo preponderar sus intereses mediocres por sobre los de las nacientes naciones, los que rompieron la posibilidad de una gran Patria Latinoamericana y se dedicaron a armar republiquetas, claro que en este grupo no estaban ni San Martín, ni Belgrano, y ahí la pena.
Lo de la angustia es cierto, y también es entendible la angustia que nos genera a nosotros, que los representantes de esos grupos, tengan hoy el derecho a festejar por una emancipación que no quisieron, nosotros que aún hoy luchamos por una segunda y definitiva independencia.

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