La foto que retrata

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130 familias pelean por la posibilidad de tener una fracción de tierra en una ciudad cada día más injusta y dos  policías sonrientes, en medio de un operativo de desalojo, con todo el grado de violencia que tiene detrás, se sacan  una foto.

Seguramente el paisaje que se retrata detrás del sillón rojo sea precioso, pero también es el paisaje de la desigualdad, de la estigamatización, de la precarización y de la pobreza. De esa pobreza sufrida que no termina sino que cada día se hace más palpable.

130 personas tomaron una decisión compleja, arriesgarse al prejuicio del “tandilin”  que los iba a tildar de delincuentes y de “ñoquis”. Que agarren las palas, yo pago mis impuestos, que se vayan a laburar y un sinfín de etcétera  recorrieron los medios de comunicación, las charlas de café y los encuentros casuales en fruterías. Mientras tanto 130 familias no tienen tierra.  Conocemos solamente a estos 130 porque tomaron esa decisión difícil, que fue mucho más fuerte que el prejuicio y la estigmatización de la pobreza que recorre a la ciudad serrana.

Miles otros aún no pudieron tomar esa decisión. Mientras tanto, dos policías se sacan felices una foto, seguramente ellos también alquilan, tienen un sueldo miserable y pauperizado. Pero están felices, felices ante la tragedia ajena.

fotográfia de Nicolas Procopio

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